DIARIO DE LECTURAS (01)

Empiezo una nueva sección en mi blog en la que quiero ir escribiendo, cada 2 o 3 semanas, breves comentarios de las lecturas que vaya haciendo en el intervalo. La voy a titular, como el primero de los libros que comento, Diario de lecturas.

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Los libros que hablan sobre otros libros siempre despiertan mi interés, y estos días he leído dos de ellos de dos autores cuya obra casi siempre se ha estructurado en torno a la lectura y los libros de los demás. Son Alberto Manguel, con su Diario de lecturas (Alianza, 2007) y Jesús Marchamalo con Tocar los libros (Fórcola, 2016). El primero elige releer durante doce meses, entre 2002 y 2003, doce de los libros que más le han marcado en su vida, y en torno a ellos construye un dietario lleno de reflexiones, recuerdos, pensamientos, asociaciones… la edición es preciosa, llena de fotografías intercaladas en el texto, y no me resisto a escribir aquí el listado de los libros elegidos por Manguel (de los que, todo hay que decirlo, solo he leído dos):
– Adolfo Bioy Casares: La invención de Morel
– Herbert G. Wells: La isla del Dr. Moreau
– Rudyard Kipling: Kim
– Chateaubriand: Memorias de ultratumba
– Arthur Conan Doyle: El signo de los cuatro
– Johann W. Goethe: Las afinidades electivas
– Kenneth Grahame: El viento en los sauces
– Miguel de Cervantes: Don Quijote de la Mancha
– Dino Buzzati: El desierto de los tártaros
– Sei Shonagon: El libro de la almohada
– Margaret Atwood: Resurgir
– Joaquim M. Machado de Assis: Memorias póstumas de Blas Cubas

Respecto al de Marchamalo, es un libro delicioso que habla del amor a los libros como objeto material y las satisfacciones y quebraderos de cabeza que nos dan a los que no sabemos hacer otra cosa que rodearnos de ellos. El autor nos habla, a través de sus experiencias y de las de otros escritores, de varias cuestiones: cómo ordenarlos, dónde colocarlos, cómo deshacernos de ellos llegado el caso… Tiene además una virtud que es una de mis debilidades: es tan breve y ameno que se lee en un rato.

También en un rato (de hecho, leí los dos la misma tarde) se lee el Breve manual del perfecto aventurero (Jus, 2017), de Pierre Mac Orlan, publicado por primera vez hace casi 100 años, en 1920. Desconozco el resto de obras del autor, pero este manual es una delicia. En él Mac Orlan distingue entre el aventurero activo (el que se sube a un barco y se juega la vida) del aventurero pasivo, con una existencia mucho más confortable, que se dedica a leer, escribir y soñar con las aventuras y peligros que viven los anteriores. Yo pertenezco al segundo grupo, y la verdad es que me gusta…

Una mezcla entre ambos tipos de aventurero puede ser Emmanuel Carrère, que en Calais (Anagrama, 2017) viaja a esta ciudad francesa, donde el Eurotúnel, los campos de refugiados y el desmantelamiento de la industria han convertido el presente y futuro del lugar en uno de los más difíciles de Francia y de toda Europa, visitado continuamente además por periodistas, cooperantes de aire cool y famosos cineastas o escritores. Carrère, consciente de sus limitaciones -no como escritor, sino como intruso que solo puede pasar allí 15 días- redacta un texto fabuloso que me deja con ganas de leer próximamente el volumen de ensayos que acaba de publicar también en Anagrama.

De reportajes y memorias va también La mala fama (Berenice, 2017), de Germán Posse. Son 16 capítulos en los que otros tantos “supervivientes” de ese mitificado (puede que con razón) Madrid de los 80 desgranan sus recuerdos. Algunas de estas semblanzas ya aparecieron -y aún pueden leerse- en la versión digital de la revista El estado mental. En ellas Posse recoge testimonios, los ordena y los redacta respetando la narración en primera persona de cada invitado. Uno de los mayores logros del libro (que, a mi entender, son muchos) es la elección de los nombres… huye de manera consciente de las figuras más mediáticas y tópicas de la época y se centra en esa cara b, casi siempre más interesante y menos vista que las primeras figuras.

Mala fama, en el mejor sentido, es también lo que tiene el fanzine 2000 maniacos, que acaba de sacar su número 50, y que, con casi 30 años, es el más longevo de toda Europa, y una de mis debilidades desde hace años… Entrevista con Fernando Esteso, artículos sobre cine de cheerleaders, directoras de terror, Jesús Palacios rindiéndose merecidamente una vez más a las pezuñas de la editorial Valdemar, los tebeos del Inspector Dan, fotonovelas italianas eróticas de los 80, juegos de mesa de Cefa y mil cosas más, siempre con el diseño lleno de colorines y fotos que tanto me gusta.

Casi todo lo que nos ofrece Blackie Books hay que tenerlo en cuenta… aunque no siempre es oro todo lo que reluce. El segundo libro de Ian Svenonius, Te están robando el alma: Contra Ikea, Apple, Wikipedia, el rock corporativo y la depilación púbica (Blackie Books, 2017), promete más de lo que da. Promete mucho, desde el propio subtítulo, y ofrece una lectura rápida y en ocasiones absorbente, pero al final la sensación que me queda es agridulce. Es fascinante la cantidad de información que maneja Svenonius, pero a veces se hace cansino ese afán de encontrar conspiraciones debajo de las piedras… en cualquier caso, me quedo con intención de seguir su pista en futuros libros.

No conocía más que de nombre a Fabián Casas, escritor argentino que al parecer cultiva la poesía, la ficción y el ensayo. Por casualidad cayó hace unas semanas en mis manos este volumen de relatos, Los lemmings y otros (Alpha Decay, 2011), y me ha dejado noqueado. Es, con diferencia, de lo más fresco que he leído en mucho tiempo. Los relatos, que tienen toda la pinta de tener gran carga autobiográfica, se desarrollan todos en el barrio de Boedo, donde Casas nació en 1965. Los personajes aparecen y desaparecen y al terminarlo no sé si he leído un conjunto de cuentos, una novela o una colección de recuerdos del autor. Da igual una cosa que otra, lo importante es que es uno de esos nombres a los que espero volver de vez en cuando.

Por último, llevaba tiempo queriendo leer este poemario y por fin lo he podido hacer durante estos días. Julio Martínez Mesanza es un poeta no demasiado conocido pero por el que siento un gran interés. Con 4 o 5 libros publicados en los últimos 30 años, Gloria (Rialp, 2016) es su última publicación. Sigue con sus endecasílabos blancos, que tanto me gustan, y con sus evocaciones históricas de batallas, guerras y exploraciones, pero en esta ocasión he sentido una mayor cantidad de poemas, no sé cómo decirlo, más íntimos, que miran más hacia el interior y menos hacia el paisaje de fuera. Por este libro acaba de recibir el Premio Nacional de Poesía, y, sin saber cuáles eran el resto de candidatos, estoy seguro de que se lo tiene más que merecido.

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