DIARIO DE LECTURAS #21

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Casi un año después de empezar, creo que es momento de dar por finalizada (al menos de momento) esta serie que titulé, copiando a Alberto Manguel, Diario de lecturas y que, por el motivo que sea, últimamente se me está haciendo cuesta arriba. No hay ninguna obligación de seguir, así que, por el momento, hasta aquí hemos llegado. Me gusta saber que termino con una buena selección. Allá va:

Ya he escrito en varias ocasiones (y pienso seguir haciéndolo) acerca de mi admiración, gratitud y simpatía hacia José Luis Garci. Lo de la simpatía y la admiración no hace falta que lo explique, es así y ya está. La gratitud viene de distintos frentes. Como presentador de Qué grande es el cine, me enseñó a amar las películas desde mi adolescencia, y me descubrió decenas de maravillas que siguen contándose entre mis favoritas. Como director de cine tiene 4 o 5 películas fabulosas (en especial Las verdes praderas, El Crack -1 y 2-, Luz de domingo y Tiovivo c.1950) y como escritor… bueno, quizá sea en esta faceta donde más destaca. He devorado en dos sentadas estos dos libros: Insert Coin (Reino de Cordelia, 2018) y Adictos a El Crack (Notorious, 2015). El primero, una selección de sus relatos, que destaca por la variedad y calidad de la mayoría. Con algunos, aquellos en los que rememora su infancia, he llegado a llorar de emoción. Una maravilla, repito. En cuanto al segundo es un homenaje a las dos películas protagonizadas por Germán Areta, ese detective castizo, frío y romántico interpretado por un Alfredo Landa en estado de gracia. Seis amigos hacen su particular homenaje al maestro. Desde aquí, hacemos el nuestro.

Otro director de cine que también escribe, en otro tono muy distinto (y también estupendo) es José Luis Cuerda. Si amaestras una cabra, llevas mucho adelantado (Martínez Roca, 2013) es su primer libro de aforismos (hace poco publicó el segundo, Me noto muy cambiá) y en ellos se encuentra todo el humor manchego y surreal del creador de Amanece que no es poco, aderezado con unas gotas de cabreo y bonhomía. Mi favorito: “Tengo la sensación, muy agradable, de que del mundo actual me estoy perdiendo un montón de cosas que no me interesan nada”. Amén.

Si seguimos con los aforismos, mi gran descubrimiento de los últimos tiempos ha sido Ramón Eder. Ironías (Renacimiento, 2016) reúne varios de sus libros, y casi me atraganto con su lectura, no podía parar. Una sabiduría muy del norte, brumosa y profunda. Ejemplos:
“También es cursi tener miedo a ser cursi”
“Hay problemas que solo se pueden resolver dando paseos prolongados”
“No valorar las cosas buenas de la vida es un tipo de estupidez”
“Las comilonas ruidosas en grupo hacen añorar la ensalada y el silencio”

Relaciono, por algún motivo, a Ramón Eder con Karmelo Iribarren y con Roger Wolfe. De este último acabo de leer uno de sus primeros libros y me ha supuesto una ligera decepción. Todos los monos del mundo (Renacimiento, 1995) está lejos de la sensación de cercanía que me ha dejado su autor en otros libros parecidos (diarios, dietarios, o como se llamen…). Creo que por el momento vital en que fueron escritos, destila una rabia y una mala leche que no acaba de funcionar, o al menos no para mí en este momento. Aún así, se lee estupendamente, pero, si no fuese porque ya he leído otros libros suyos fabulosos, creo que no me interesaría en exceso por él. Más recomendables, además de su poesía: Oigo girar los motores de la muerte (DVD, 2002) y Tiempos muertos (Huacanamo, 2009).

Vayamos un ratito a México: Las alusiones perdidas (Anagrama, 2007) de Carlos Monsiváis es el discurso que pronunció en la FIL el año anterior. Como dijo Octavio Paz, Carlos Monsiváis es un género literario. Este discurso es una maravilla, un ejemplo de algo que se ha perdido: el intelectual total. Aquel que a un profundo conocimiento de la “alta” y la “baja” cultura (suponiendo que existan) sumaba un compromiso ético y político alejado de etiquetas. Un escritor al que admiro profundamente, y cuyos textos que me hacen añorar a ese país que ha sido tan importante en mi educación vital y sentimental.

Casi termino con esta entretenida (pero poco más) actualización de las aventuras de Los cinco a la España actual (con guiños al revival ochentero al que asistimos sin tregua). Los cinco superdetectives. Aquí no bebíamos cerveza de jengibre (Martínez Roca, 2018) de Noel Ceballos y El Hematocrítico es una divertida aventura de un supuesto exgrupo de exadolescentes que en los 80 resolvieron una serie de casos en la sierra madrileña y se reúnen, cuarentones ya, cuando uno de los suyos es secuestrado. Se lee casi tan rápido como se olvida. Y lo digo con la mejor intención.

Ahora sí, termino esta etapa (al menos, de momento) con la joya de la corona: la última novela de Santiago Lorenzo, Los asquerosos (Blackie Books, 2018). Probablemente la mejor de las suyas. Probablemente la mejor novela española de este año. De esta década. En serio, no exagero. Santiago Lorenzo es un lujo que no nos merecemos. Una bendita anomalía en nuestras letras. Un tipo que va por libre. Un alarde de lucidez. Un atleta del lenguaje. Un bisturí afilado y un poco oxidado. Un oasis. El mejor modo de acabar.

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Estaré formando parte del equipo de Ediciones Aerostáticas, en el festival HOSTIA UN LIBRO, el sábado 6 de octubre, desde las 11:30 hasta las 20:30 h. en El Campo de Cebada, Madrid.

* * *

Ediciones Aerostáticas es una plataforma creada por el artista Javier García Herrero y el topógrafo Carlos Ferrer. En 2018, se incorpora a la coordinación el librero y arquitecto Pepe Aracil.

Desde 2013, publicamos proyectos personales como Final Magazine; colaboraciones experimentales con creadoras como la artista sonora Narcoléptica [Como Suena] o Helena Martínez Oliva [Los Autores Imaginarios (cuando Helena tenía 8 años), El Próximo Viaje (9) y Zirkus Detective (10)]; y los fanzines colectivos Aerostático Grotesco y Amnesia.”

 

DIARIO DE LECTURAS #20

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A Juan Eduardo Cirlot hay que leerlo a sorbitos, pero hay que leerlo. Compré En la llama. Poesía (1943-1959) (Siruela, 2005) hace más de un año y desde entonces sus 700 páginas han estado siempre presentes en mi pila de libros a medio leer. Podía estar meses sin abrirlo, y de repente en una semana devoraba un montón de páginas. Este primer tomo, de los tres que contienen su poesía completa, es el último que leo (no importa leer su obra en desorden pero, repito, hay que leerla) y no me ha supuesto un shock como Bronwyn (Siruela, 2001), ni me ha deslumbrado como Del no mundo. Poesía (1961-1973) (Siruela, 2008). Pero en estos poemarios secretos ya aparece con toda su fuerza la voz de este alquimista que supo mezclar como nadie, y de manera natural, lo ancestral con la vanguardia, la claridad con el hermetismo y el misticismo con la crueldad.

Cirlot era un mago, en el sentido más profundo del término. Como Yeats. Como William Blake. Como Alan Moore. Todo el mundo me recomendaba From Hell (Planeta DeAgostini, 2013), de Alan Moore y Eddie Campbell, y la verdad, no podía imaginar lo que iba a encontrarme. Vi en su día la película protagonizada por Johnny Depp y la recuerdo con agrado, pero en este caso, y aunque odie el tópico, el libro es infinitamente mejor, en todos los sentidos. No es una obra sobre Jack el Destripador. Es mucho más. From Hell es Londres. Es Europa. Es el fin de una época. Es la mente humana. Es el Infierno. Es, posiblemente, el mejor cómic (me niego a decir novela gráfica) que he leído jamás.

Cierro este ciclo de ‘ejercicios espirituales’ con Operación Caballo de Troya (Reediciones Anómalas, 2017), de John A. Keel. Reediciones Anómalas es un proyecto de Pablo Vergel dedicado a recuperar obras clave, muchas veces inéditas en España, “de la literatura forteana y del misterio en general”. Me las pienso leer todas. De momento he vibrado con este clásico de la ufología, que comienza como una investigación periodística, fría y objetiva y poco a poco nos va sumergiendo en este mundo fascinante. Los ovnis, evidentemente, existen. Miles, millones de personas, los han visto. Cuál es su naturaleza o su significado se me escapa, pero negar su existencia es ridículo a estas alturas. Su lectura me ha tenido en vilo durante dos semanas, y me ha hecho revivir las experiencias que sentí hace unos años con Realidad daimónica, de Patrick Harpur (Atalanta, 2015), y Crop Circles, de Andy Thomas (Siruela, 2003). En la próxima entrega, seguiré hablando de esta editorial…

Termino con otros tres libros, cortitos y muy interesantes, pero que palidecen al lado de los de arriba… Breve historia del satanismo (Melusina, 2009) de Joseph McCabe, es una introducción, de lo más entretenida y amena, al tema del título. Publicada en los años 40 del siglo pasado y con un estilo ferozmente anticlerical, solo le reprocho cierto tonito de superioridad racionalista y antirreligiosa que me molesta a veces. En cualquier caso, una lectura breve y de lo más recomendable.

Breves son los libros de Pierre Michon… pero uno, a quien cada vez le cuesta más leer ficción, no los ha leído. Sin embargo, he disfrutado enormemente con esta selección de entrevistas con él, Llega el rey cuando quiere (WunderKammer, 2018). Me ha hecho pensar seriamente en leer Vidas minúsculas, Rimbaud el hijo, Señores y sirvientes… intuyo que me van a gustar.

Por último, también entrevistas es lo que contiene en su mayoría Actitud (Gustavo Gili, 2017), volumen consagrado a los arquitectos franceses Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal. Desde hace muchos años Lacaton y Vassal son un modelo a seguir en el mundo de la arquitectura. Antes de la crisis y de las modas low-cost, fueron de los primeros en aplicar los parámetros de racionalidad, de ahorro, de sostenibilidad y de economía a sus obras. Se recogen aquí una serie de entrevistas y textos desperdigados en otras publicaciones, que ayudan a entender y valorar mejor su obra.

Y con esta van veinte entregas en diez meses de este diario (que no es tal) de lecturas… a ver hasta dónde llego 🙂

DIARIO DE LECTURAS #19

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He conocido hace poco a Raúl Cornejo. Bueno, habíamos coincidido en alguna ocasión en los últimos años, pero entre mi despiste y su timidez apenas habíamos intercambiado unas pocas palabras. Desde hace un par de meses he tenido la suerte de estrechar el contacto con él y hasta ha tenido la amabilidad de invitarme a su programa de radio, Vivir rodando, para hablar del último libro de Jordi Costa (omnipresente en los últimos tiempos, y a quien volvere en el próximo párrafo). Raúl sabe mucho y su primer libro, y no lo digo por amistad ni compromiso, es estupendo. Un mundo aparte. 50 visiones cinematográficas sobre la creación literaria (UOC, 2018) es precisamente eso, una filmografía comentada sobre el proceso de la creación literaria. De las 50 películas he visto algo menos de la mitad (19), y una de las muchas virtudes del libro es que me ha dejado con ganas de buscar, si no todas, sí al menos una docena de las que me faltan. Muy bien escrito, muy documentado y, la verdad, muy entretenido de leer (algo difícil de conseguir en este tipo de libros, que tienden a la repetición y al cansancio). El próximo sábado 22 de septiembre se presentará el libro en Alicante (en Pynchon&Co, claro).

Una semana después (el 29), y gracias precisamente a las gestiones de Raúl, se presentará también en Pynchon Cómo acabar con la contracultura, de Jordi Costa, de quien tanto hablo últimamente. Me encanta Jordi, no hace falta que lo repita. Monstruos modernos (Astiberri, 2008) es una de sus muchas colaboraciones con el dibujante Darío Adanti y recoge las páginas que hicieron ambos entre 2006 y 2007 para un suplemento semanal de ocio madrileño. Como sucede en tantas ocasiones, es en los encargos (en este caso, apenas tenían un día para escribir y otro para dibujar, respectivamente) donde se ve el talento en su estado más puro. Las cincuenta y pico páginas de Costa hablando de personas reales como Guillermo del Toro, Woody Allen o Sofia Coppola o de cosas como los récords, las piscinas o la siesta no tienen desperdicio. Me lo he leído en una tarde, y me he quedado con ganas de más…

Descubrí a Jordi Costa hace cerca de dos décadas gracias a su alucinante Mondo Bulldog (Temas de hoy, 1999). En esa misma colección, y por esas mismas fechas, se publicó un libro que he querido leer durante años pero solo estaba disponible en el mercado de segunda mano a precios que se salían de mi economía… hasta que hace un par de años una pequeña editorial independiente tuvo el gusto de reeditarlo, ampliado. Hablo de El libro de Satán. Todo sobre el culto al Diablo (Hermenaute, 2016), de Carlos Aguilar y Frank G. Rubio. Críticos de cine, escritores y especialistas en la cultura subterránea (Aguilar más centrado en lo popular, Rubio en lo oscuro), entre ambos hacen un repaso fascinante por los orígenes y significados del satanismo (y aquí se habla de Satán no tanto como el antagonista del Dios cristiano, sino como una entidad mucho más antigua y compleja, que se puede identificar con la postura vital conocida como la Mano Izquierda). Un libro de consulta al que volver una y otra vez.

Si hablamos de cine oscuro y subterráneo en nuestro país, es obligado mencionar siempre en primer lugar el 2000 maníacos, el fanzine más longevo de Europa. Una de las pocas cosas de las que me enorgullezco en mi vida es de poseer la colección casi completa (salvo los primeros números, inencontrables). Poco a poco voy leyendo los pocos números que aún me quedan por leer… este es uno de ellos, el 2000 maníacos #33 (2005), en el que encontramos entrevistas y reportajes con figuras del cine más cochambroso y necesario como Juanma Bajo Ulloa, David Carradine, José Ramón Larraz o el gran Russ Meyer. Un número ‘solo chicos’ imprescindible para amantes de la caspa y la tontería.

Viramos un poco el rumbo… y aunque seguimos, siempre, alejados de la cultura y de la historia ‘oficial’ en este caso dejamos a los cafres maníacos y elegimos como guía a Javier Sierra, ese señor educado y cultísimo que lleva toda la vida investigando y compartiendo misterios y enigmas. La ruta prohibida y otros enigmas de la Historia (Planeta, 2007) es un compendio de decenas de casos e historias que Sierra ha investigado o por los que se ha sentido interesado, desde los primeros ‘descubridores’ de América, siglo antes que Colón, hasta el simbolismo de catedrales, pirámides y templos. Aunque he de reconocer que su estilo y su prosa no me enganchan (todo lo que hace Sierra me resulta demasiado ‘limpio’…) no puedo evitar sentir una profunda simpatía por alguien que ha hecho del estudio y la reivindicación de la magia, del enigma, su razón de ser.

Y por último, un gran descubrimiento. Habitar (Gustavo Gili, 2017) del arquitecto finlandés Juhani Pallasmaa reúne cinco artículos deslumbrantes en los que reivindica la arquitectura como algo que va mucho más allá de la lógica, la técnica, la razón o la estética. Pallasmaa entiende el construir y el habitar en su dimensión más profunda, poética, mítica y mística, relacionando y comparando la disciplina arquitectónica con otras como el cine, la literatura o la pintura. Me ha conmovido y me ha interesado profundamente.

DIARIO DE LECTURAS #18

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Durante mi adolescencia, o como se llame ese extraño período que va entre los 14 y 18 años aproximadamente, Joaquín Sabina fue mi cantante favorito. Tenía (y me sabía de memoria) todos sus discos, todas sus canciones. Tras muchos años entregando canciones sobresalientes en discos mediocres o pasables, alcanzó la culminación de su arte en esa obra maestra que se llamó 19 días y 500 noches, de 1999. Y ahí, más o menos, fue donde me quedé. Después, llegó el olvido. Mi gusto musical fue ampliándose y alejándose de sus coordenadas, y hasta le llegué a coger cierta manía. De fan declarado pasé a exaficionado hastiado, y de ahí a la nada. Así que en ese estado he empezado a leer Sabina Sol y Sombra (Efe Eme, 2017), de Julio Valdeón… y he quedado deslumbrado. Creo que es, probablemente, el mejor libro sobre música que he leído jamás. El mejor escrito. El que presenta una estructura más inteligente. Valdeón realiza una disección de la vida y obra del cantautor desde el conocimiento, respeto y amor hacia su obra, pero con un profundo sentido crítico y huyendo de la inútil hagiografía. Ha conseguido que, a estas alturas, vuelva a escuchar muchas de sus canciones, y a interesarme por sus últimos trabajos, a los que no había prestado atención. Todos mis respetos y mi gratitud hacia Julio Valdeón, hacia Sabina y hacia este libro.

Durante décadas Sabina vivió de noche, como un vampiro madrileño y alcohólico. De vampiros (cinematográficos) escribe mi, este sí, por siempre idolatrado Jesús Palacios, amo y señor del Otro Lado, sumo sacerdote del Cine Oscuro, en este librito titulado ¡A mordiscos! (Semana Negra de Gijón, 2008). En él hace un rápido repaso por la Edad de Oro del cine fantástico mexicano a través de la figura de Germán Robles, actor español exiliado, que protagonizó una serie de fabulosas películas en el país azteca. Es otro tema que por desgracia tengo algo olvidado, pero volver a ver sobre un papel nombres como los de Fernando Méndez, Federico Curiel o Chano Urueta, me ha producido una sensación entre felicidad y melancolía de lo más agradable… y me he hecho la promesa, que probablemente incumpliré, de volver a ver pronto maravillas del fantástico más chingón como La maldición de la momia azteca (1957), El ataúd del vampiro (1958) o La cabeza viviente (1961), que más allá del toque trash con que puedan ser vistas hoy día son excelentes muestras de un cine más que digno a pesar de los pocos recursos con que fueron rodadas.

Nos adentramos un poco (tampoco demasiado) en el terreno de la conspiración con Ovnis en España (Año Cero, 2002) de Bruno Cardeñosa, en el que el autor hace un repaso a algunos de los expediente X que el Ejército del Aire de nuestro país desclasificó en 1992. Como demuestra Cardeñosa la explicación a la mayoría de los avistamientos OVNI que han ido dando nuestros sucesivos mandos militares son un gran cúmulo de incoherencias y falsedades. Por miedo, por ignorancia o por el motivo que sea, es evidente que hay todavía mucha información que no se ha querido que salga a la luz pública.

Quien es un verdadero misterio, y uno de mis descubrimientos recientes (descubrimiento para mí, claro, ya que millones de personas ya la siguen desde hace tiempo) es Esty Quesada “Soy una pringada”. Como tantas cosas, me la ha descubierto Jordi Costa en su Cómo acabar con la contracultura, del que ya escribí y hablé aquí hace poco. Freak (Hidroavión, 2017) es su primer libro, y me ha parecido, si me permite Calamaro que le robe la expresión, de una honestidad brutal. Esty cuenta sus primeros años de vida, el acoso escolar al que fue sometida en el colegio, la falta de cariño en su familia, sus ganas de quitarse la vida siendo solo una niña, las primeras amistades adolescentes, el primer amor. Pese a esa coraza con la que se viste siempre, estas páginas -se nota en seguida- han sido escritas por una persona profundamente sensible y vulnerable. Además, y pese al poco interés que tengo por la actualidad, me resulta agradable la sensación de interesarme y admirar, aunque sea muy de vez en cuando, a gente bastante más joven que yo.

Otra mujer fuerte que tras haber sufrido experiencias terribles (en su caso, una violación) y que en vez de hundirse (que sería totalmente lógico) ha usado este trauma para salir adelante y construirse su propia personalidad combativa e independiente es Virginie Despentes. Teoría King Kong (Random House, 2018) es ya un clásico del feminismo reciente. Cada vez siento más entre rechazo e indiferencia hacia cierto feminismo más o menos “oficial”, demasiado inmovilista, polarizado, acrítico y ruidoso. Por suerte, aunque en muchos aspectos no esté de acuerdo con ella, en este libro Despentes desmuestra al menos tener un pensamiento propio, con posiciones a veces polémicas en torno a temas como la pornografía o la prostitución. Se lee estupendamente, y creo que su corta extensión y lenguaje asequible lo hacen idóneo para quienes como yo nos sentimos interesados pero algo saturados por el tema.

Por último, y para seguir abonando el terreno a ese proyecto que tengo en la cabeza (y que no sé si dará frutos… pero bueno, qué más da) he leído el número 218 de la revista de cine Versión Original (2013), en este caso dedicado a la Arquitectura. Una veintena de artículos de calidad muy desigual sobre películas como El manantial (1949), Tierra de faraones (1955), Mi tío (1958), Suspiria (1977) o Cube (1997), por citar solo algunas obras fundamentales para entender la relación entre ambos medios.

VIVIR RODANDO #102

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Aprovechando la aparición de Cómo acabar con la contracultura, de Jordi Costa, acompaño a Raúl Cornejo en el programa 102 de su estupendo (y longevo) podcast Vivir Rodando

De Vainica Doble a Jaume Sisa, pasando por Nazario, Gonzalo García-Pelayo, Carles Mira, Almodóvar o Miguel Calatayud.

Espero que sea la primera de una larga serie de colaboraciones, ya que me lo pasé estupendamente

INCOMPRENDIDO

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Todo un honor y una sorpresa ser dibujado por Nico Mascletà, homenajeando una de mis portadas favoritas del pop español: Incomprendido (CBS, 1978) de Antonio González, con su pose protopunk (la famosa cuchilla Gillette colgada del cuello), su inconfundible elegancia, y su puntito justo de chulería.

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Y su voz de terciopelo con la que supo cantar como nadie boleros arrumberados como estos.